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Hace ya poco más de un siglo que unos emprendedores italianos crearon la primera industria conservera de Santoña. En un primer momento se aprendió a conservar en salazón, pero a final del siglo pasado se inventó la conserva en lata, normalmente en aceite de oliva.
En pocos años Santoña se convirtió en uno de los mayores lugares del mundo con mayor concentración de fábricas de filetes de anchoas y en la actualidad cuenta con cerca de 30 fábricas y unos 800 trabajadores.
En el Capricho hacemos de la conserva un producto artesanal. Nuestras claves de calidad son tan elementales como excepcionales : Producción limitada, anchoas exclusivas del cantábrico, manipuladas inmediatamente, larga duración en salazón ( 5, 6 meses ) se exprimen y soban para limpiarlas, en vez de escaldarlas, siendo escrupulosamente afeitadas. Junto a la anchoa el Bonito del Norte es uno de los sabores más característicos del Cantábrico y El Capricho se lo envasa con el mismo cuidado, garantizándole una conserva tradicional elevada a las altas cuotas de refinamiento. En su justo punto graso, finísimo, delicado: de calidad sobresaliente.
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